Mis Tiempos. Fernando de León y Castillo. Tomo II

 

Continuando con las novedades y nuevas incorporaciones al Fondo, presentamos una auténtica joya bibliográfica: el segundo y último tomo de Mis Tiempos (1921), las memorias de Fernando León y Castillo, Marqués del Muni.

Este volumen final nos adentra en los episodios más cruciales de la diplomacia europea contemporánea, narrados desde la primera línea por una de las figuras canarias más influyentes del siglo XIX e inicios del XX. El autor nos sitúa inicialmente en el estallido de la crisis de 1870, cuando el ofrecimiento de la corona española a los Hohenzollern sacudió los cimientos políticos de Francia. A partir de ahí, el relato desgrana su labor en misiones internacionales de primer orden y la defensa de los intereses de su tierra natal desde la Embajada en París. Las páginas finales se tiñen de una profunda reflexión melancólica sobre el devenir de España, lamentando el abandono de los territorios africanos debido a las impericias políticas de la época. Sin embargo, en medio del desencanto, emerge una última certeza: el Puerto de la Luz en Las Palmas como la gran obra imperecedera que resistió los embates del tiempo y el olvido.

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MIS TIEMPOS
POR
F. DE LEÓN Y CASTILLO
MARQUÉS DEL MUNI

TOMO II
MADRID
LIBRERÍA DE LOS SUCESORES DE HERNANDO
Calle del Arenal, núm. 11
1921

 

CAPITULO I

    La noticia de que el general Prim, presidente del Consejo, había ofrecido, en julio de 1870, la corona de España, al príncipe alemán Leopoldo de Hohenzollern, que la había aceptado, cayó como una bomba y fue considerada como un insulto en Francia.

 


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    Fernando León y Castillo (Telde 30 de noviembre 1842- Biarritz, 12 marzo 1918), fue sin lugar a duda una de las personalidades más relevantes del siglo XIX e inicios del XX en Canarias. Político y diplomático, ocupó importantes cargos a nivel provincial como Gobernador Civil de Granada (1869) y Valencia (1870), nacional como Ministro de Ultramar (1881) y Ministro de Gobernación (1886), siendo también diputado a Cortes (1871) y Senador Vitalicio (1887), y a nivel internacional como Embajador de España de Francia en cuatro ocasiones entre 1887 y 1918. Su labor política durante la Restauración sería decisiva en los procesos socioeconómicos que provocaron un profundo cambio en las islas, siendo esencial su promoción en la obra del Puerto de la Luz, el Faro de Maspalomas o el Lazareto de Gando, no olvidando su tierra desde la Embajada en París donde continuaría influyendo a nivel internacional para mayor beneficio de su isla natal.


    Como diplomático a nivel internacional participaría en algunas de las negociaciones más relevantes de su tiempo como el Tratado de París, negociaciones con Estados unidos tras la Guerra Hispano Americana, el Convenio Franco-Español, el Acuerdo Internacional para la Supresión de la trata de Blancas, la Conferencia de Algeciras, o su más recientemente investigada implicación en los devenires de la Primera Guerra Mundial, siendo destacado siempre como uno de los diplomáticos más destacados de Europa.

 


CAPÍTULO XXIX

Páginas 277 y 278 Fin del segundo volumen y último.

    De la visión de una España engrandecida, renaciendo de sus propias cenizas después de haber pasado por las amarguras del desastre y el desamparo internacional en la que nos encontramos entonces, poco a poco se ha ido borrando lo que de modo milagroso fue un día hermosas realidades, y de que más tarde, por imprevisiones e impericias de nuestra desmañada política internacional, se ha ido deshaciendo pedazo a pedazo.

    Marruecos, para nosotros, ha quedado disminuido considerablemente; los territorios del Muni y del Río de Oro se hallan poco menos que abandonados y nadie piensa en explotarlos. De todo aquello con que ya soñaba respecto a la misión de España en África, y a la que consagré lo mejor y la mayor parte de mi vida, no queda más, en realidad, que el puerto de La Luz, en Las Palmas. Bien es verdad que el puerto solo ha tenido que luchar con la olas. 

FIN DEL SEGUNDO TOMO Y ÚLTIMO
Editado por. – Imp. De los Sucesores de Hernando, Quintana, 33.

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