500 años de la fundación de la Parroquia de Santa Brígida (1525-2025). Primera parte


 500 años de la fundación 
de la Parroquia de Santa Brígida 
(1525-2025)

De: Argelia Camino Pérez, Pedro C Quintana Andrés y Pedro Socorro Santana.

Editado por el Ayuntamiento de Santa Brigida. 2025

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Primero de los entresacados

    El fin del mundo medieval, que situamos convencionalmente en los siglos XIV y XV, fue un proceso gradual caracterizado por cambios sociales, económicos, políticos y culturales, en la que triunfaron muchas de las ideas conformadoras del mundo actual como el razonamiento, el empirismo, la crítica, el revival de la cultura yo grecolatina o la inscripción nuevas políticas de gobierno, socavaron las estructuras medievales. Todo coadyuvó en una hipotética mejora social si no fuera por los numerosos conflictos surgidos con las potencias europeas por reequilibrar el nuevo mapa de continente creado a base de suscitar antagonismos religiosos partidistas, choques étnicos habitualmente calculados, epidemia extensas guerras, religiosas, y monárquicas, cuyos beneficios para unos pocos se convirtieron en pústulas socioeconómica para los pueblos afectados.

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    Una herencia medieval fue la solidaridad entre los miembros de los sectores no privilegiados, donde la organización y asociaciones creadas fueron un crecimiento durante la citada etapa. Hermandades, sociedades, cofradías o, más específicamente, gremios en sus múltiples variantes fueron el refugio solidario de la población para hacer frente a los efectos de las desdichas colectivas, la fortuna varía que atenazaba del futuro de cada miembro, la aplicación de los parámetros básicos de la piedad, la enfermedad acechante o la vejez, para el (des) afortunado que llegara a ella. Es estas instituciones solidarias, de apoyo mutuo, caridad o acompañamiento, surgidas en el ámbito urbano y rural fueron impulsadora de una vida espiritual cuyas bases teológicas y doctrinales que, en general, eran limitadas, aunque muy arraigadas, caso de los cultos marianos, las supercherías o el notable apego a las reliquias.

    Entretanto, la población, ayudaba por los sectores de la élite de socioeconómica, en algunos casos, impulsó la construcción y fundación de ermitas y parroquias y vive intensamente su fe y está pendiente del más allá. El repaso de los testamentos permite constatar esto, transmitiendo censos o bienes a la celebración de misas, fiestas, capellanías o hacían donaciones para mejorar las iglesias y sus ornamentos. Incluso su esfuerzo a través de la mano de obra, aportaciones de materiales o mediante la entrega de productos o dinero con el fin de conseguir su edificación, en una historia habitual del devenir de la mayoría de los pueblos.


Antigua postal de la parroquia de Santa Brígida hacia 1915 (fondo de los autores)


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LA ERMITA Y PARROQUIA: EXPRESIONES DE LA COLECCTIVIDAD

    Los edificios religiosos de todo tipo debieron ajustarse a unas normas generales establecidas por el derecho eclesiástico, la cual era, a su vez, empleado con ciertas variantes nacionales o locales por los sínodos diocesanos, normas tomadas por su aplicación en los visitadores eclesiásticos nombrados por los obispos.  La ermita un edificio o capilla iglesia situada, habitualmente en un descampado, donde se iba en los días del santo- a titular en peregrinar a celebrar sus fiesta religiosa, con notable repercusión popular que un gran trascendencia en su vida comunitaria y económica pues su celebración cava de gran audiencia.

    En las ermitas fundadas por un patronato colectivo o vecinal la concurrencia a la libre, sin existir prohibiciones de expresas. En el acto de la fundación de la capilla, oratorio o ermita se debería levantar acta de la bendición del lugar, guardándose una copia en archivo de la iglesia, como el propio libro de fábrica ermita y otro iría en el archivo diocesano.

    Los registros de los actos de fundación de las ermitas, oratorios o capillas fundadas en la etapa estudiada -inicios del siglo XVI- apenas si existen los archivos parroquiales y menos el diocesano, aunque ello no es óbice para obtener a través de otros documentos - protocolos notariales litigio ante los tribunales civiles- referencia a su erección eclesiástica.

    Antes de la fundación privada o vecinal, los beneficiarios y curas con jurisdicción en la zona debían emitir un informe al obispo sobre la viabilidad del acto y si el edificio se ajustaba a las normas establecidas, si bien en el caso de la ermita de Santa Brígida fue el Cabildo Catedral.

    En dicha  memoria se precisaba sobre el tamaño del edificio, su solidez, la  pulcritud de sus forma, si existía algún elemento no consonante con la santidad del lugar, la tipología de los bienes sagradas, la dotación económica, la renta anual devengada, la advocación titular del edificio, la periodicidad de las celebraciones y los derechos parroquiales de los curatos más cercanos que, en el caso de Santa Brígida, se ubicaban en Las Palmas, Teror o Telde,  siendo el más lejano los de Guía y Gáldar.


Imagen de la parroquia, recién reconstruida tras el incendio, hacia 1911, aún con la fachada sin pintar, junto al caserío de vivienda del casco (fondo de los autores)


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    En la Edad Moderna las ermitas cumplían un claro papel social, siendo instituciones fundadas, generalmente, por vecindarios necesitados del auxilio espiritual al estar alejados de las parroquias o beneficios.  En ello hacía hincapié el Sínodo Diocesano celebrado en 1629 en las islas, cuando lo obispo Cristóbal de la Cámara y Murga manifestaba que ay algunos lugares que carecen de ministros que cómodamente le pueden administrar los sacramentos, y por distancia los beneficios de los beneficios y curatos principales algunas fiestas muchos no oyen misa, y otras veces están en peligro de morir sin algún sacramento.

    Esta situación es una constante en todas las islas con peticiones de los vecindarios, aunque también con la imposibilidad de sancionar positivamente cada petición de fundación al no ser viable las dotaciones establecidas o no existir un compromiso que parte de un presbítero o en una orden regular de asistir para algún miembro acelerar el culto.


Imagen actual de la patrona de Santa Brígida, obra del escultor Senabre y, a la derecha, la cruz Santa Brígida de Irlanda.


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    Los beneficiados y curas párrocos serían los encargados de entregar a los capellanes -muchas veces ellos mismos o familiares de los fundadores- los frutos o sueldos establecidos para el abono de su asistencia y la de sus acólitos a los actos de celebración de las misas, procesiones o fiestas. El incumplimiento de estas funciones suponía la pérdida de la renta, y la posible sanción del prelado por no acudir a un acto litúrgico.


El obispo Pildain en su visita a Santa Brígida en la década de 1950 junto al alcalde Pedro Déniz (fondo de los autores)

    Los mayordomo de las iglesias, hospitales y ermitas estaban obligados, como ya mandaba el Concilio de Trento, a dar sus cuenta anualmente al provisor o vicario del obispo de cualquier novedad, así como realizar una relación de bienes anuales, inscribiéndose en el libro de fábrica cada institución, además de darse una copia al visitador. Hay que tener en cuenta que todas estas medidas ya estaban aplicando, groso modo, desde el desde el Quinientos, pues la mayoría se registran en el caso de la ermita de Santa Brígida.


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    Información de interés:

    Análisis según la RAE del término "entresacado".

    La palabra entresacado funciona como el participio del verbo entresacar. Según la RAE, este verbo transitivo tiene dos acepciones principales:

    1. "Sacar algo de entre otra cosa": Es el sentido que le damos en las publicaciones de nuestro blog en el texto, refiriéndote a extraer fragmentos específicos de un libro.

    2."Aclarar un monte, cortando algunos árboles, o espaciar las plantas que han nacido muy juntas": También se usa mucho en peluquería (entresacar el cabello para quitar volumen).

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