Una joya del Senado con destino a Haría
Un Hallazgo Inesperado en la Historia de Canarias
A veces, la historia se nos revela de la forma más insospechada a través de documentos que parecen haber esperado décadas para ser redescubiertos. En esta ocasión, nos encontramos ante una pieza epistolar de extraordinario valor documental que nos traslada al Madrid de principios del siglo XX, conectando la alta política del Senado con la vida local de Lanzarote.
Este manuscrito, fechado el 13 de enero de 1912, recoge una comunicación privada remitida por Fernando de León y Castillo a don Enrique Curbelo, vecino de Haría. La misiva, que conserva su sobre original con el matasello del 14 de enero y el escudo Real, es un testimonio vivo de la influencia y las gestiones que el ilustre político grancanario realizaba desde la capital. A través de un lenguaje afectuoso y profesional, la carta desvela el interés de León y Castillo por mediar ante las altas instancias judiciales respecto a un recurso relacionado con un nombramiento en el ámbito municipal de la isla.
La conclusión que extraemos de este documento es la importancia de la correspondencia privada para entender las dinámicas de poder y la red de influencias que configuraron el devenir administrativo de nuestras islas. Es una ventana abierta a la intrahistoria de Canarias que subraya el papel mediador de sus figuras históricas.
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Página 83 del libro “Ministerio del Interior. Dos siglos de historia, 2015”. Está el retrato de don Fernando León y Castillo |
Breve semblanza:
Fernando León y Castillo (Telde 30 de noviembre 1842- Biarritz, 12 marzo 1918), fue sin lugar a dudas una de las personalidades más relevantes del siglo XIX e inicios del XX en Canarias. Político y diplomático, ocupó importantes cargos a nivel provincial como Gobernador Civil de Granada (1869) y Valencia (1870), nacional como Ministro de Ultramar (1881) y Ministro de Gobernación (1886), siendo también diputado a Cortes (1871) y Senador Vitalicio (1887), y a nivel internacional como Embajador de España de Francia en cuatro ocasiones entre 1887 y 1918. Su labor política durante la Restauración sería decisiva en los procesos socioeconómicos que provocaron un profundo cambio en las islas, siendo esencial su promoción en la obra del Puerto de la Luz, el Faro de Maspalomas o el Lazareto de Gando, no olvidando su tierra desde la Embajada en París donde continuaría influyendo a nivel internacional para mayor beneficio de su isla natal.
Como diplomático a nivel internacional participaría en algunas de las negociaciones más relevantes de su tiempo como el Tratado de París, negociaciones con Estados unidos tras la Guerra Hispano Americana, el Convenio Franco-español, el Acuerdo Internacional para la Supresión de la trata de Blancas, la Conferencia de Algeciras, o su más recientemente investigada implicación en los devenires de la Primera Guerra Mundial, siendo destacado siempre como uno de los diplomáticos más destacados de Europa.
A nivel bibliográfico, sus dos obras más relevantes serían sus memorias “Mis Tiempos” y la edición de sus Discursos Parlamentarios y Académicos, estando pendiente por publicarse sus trabajos periodísticos en su juventud madrileña.
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Cuando menos lo esperaba, llegó la oportunidad de custodiar este documento de gran valor e importancia del que nunca pensé disponer.
Fechado en Madrid el 13 de enero de 1912, es una carta privada desde el Senado, de Fernando de León y Castillo, contestando a don Enrique Curbelo, de Haría de Lanzarote, Canarias.
Fdo. Manuel Campos Gómez
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