Crónica de una huida y el peso de la memoria



Crónica de una huida y el peso de la memoria

Nos adentramos en la segunda entrega de los "entresacados" del libro de Alfonso Calzada Fiol, una obra que arroja luz sobre la figura de Juan García Suárez, conocido por todos como «el Corredera». En esta ocasión, el relato nos sitúa en los convulsos inicios de la Guerra Civil en Gran Canaria, específicamente en los barrios de Telde, donde la chispa del conflicto prendió con fuerza tras los primeros enfrentamientos en San Gregorio.

El texto nos narra con una sensibilidad casi cinematográfica la huida desesperada de Juan. Oculto en un bidón vacío sobre una camioneta, recorre la geografía isleña —desde Jinámar hasta el Puerto de la Luz— en un viaje que es tanto físico como emocional, dejando atrás su hogar para buscar refugio en Guanarteme. Lo más revelador de este fragmento es el retrato de un hombre que, a pesar de trabajar años bajo su nombre real tras la guerra y de no existir pruebas documentales de su militancia política, vivió marcado por la desconfianza y el miedo. La narración concluye con la tensión de los registros nocturnos y el contexto del golpe militar, dejándonos en el umbral de una persecución que marcaría la historia de las islas.

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Segundo de los “entresacados”

    De entre los barrios de la ciudad de Telde, dos eran los más importantes: San Juan y Los Llanos. Cerca del primero se alzaba a San Francisco y a un lado del segundo, junto a iglesia San Gregorio el Cascajo de Santo Domingo, donde él se había criado.

    Relataba que en los primeros días del levantamiento militar, la plaza de la Iglesia en Gregorio, había sido escenario de uno de los enfrentamientos más dispares y antagónicos. La muerte de un hombre que se encontraba subido la azotea de la casa de una de las esquinas, atrajo la chispa que encendió la hoguera…….

    La muerta que el hombre, encendió ya todo el fuego de la hoguera. Se practicaron detenciones y de algún no se volvió a saber más. Otros temerosos, y asustados, se escondieron en lugares inverosímiles. Era el 19 de julio de 1936.

    La Guerra Civil se extendía por todo el suelo español. Canarias, fue una de las pocas regiones donde el fragor de las batallas no se dejó sentir. Fueron miles de canarios los que tuvieron que marchar la Península para intervenir en la lucha fratricida. Unos, lo hacen voluntariamente y otros, fueron llamados en resonante a filas.



    Juan decía había pertenecido a la Sociedad de Trabajadores, en cuyo local se reunía la masa obrera afiliada o simpatizante de los partidos de izquierda.
Pasó también por su mente que desde el 18 de julio del 36, unos de los que se había intitulado amigo suyo, lanzaba a los cuatro vientos que era contrario al régimen ya imperante y a pesar de no tener delitos políticos, comenzó una gran persecución en su contra.

    Un día dijo que lo trabajaran al barrio Guanarteme Las Palmas. Manuel era dueño de una camioneta. Una noche le indicó que había llegado la hora y que se introdujera en el interior de un bidón vacío que se encontraba entre los demás. Juan lanzó una mirada emocionada al recinto que la había cobijado.

    La camioneta dejó atrás San Gregorio, la plaza de San Juan, atravesó el puente y abandonó la ciudad de Telde. Pasó por Jinámar, el túnel, la playa de la Laja, cruzó el barrio de San José y entró en la ciudad de Las Palmas por Vegueta, única vía de acceso a la capital desde el Sur. Tras dejar la Catedral y la plaza Santa Ana, enfiló después de bajar Malteses, la calle Mayor de Triana; al final a la derecha, estaba el titulado el edificio del Gobierno Civil; a la izquierda, el Militar y frente a éste, el Parque de San Telmo, todo este recorrido era necesario para llegar al Puerto. Pasada de la Feria, una fila de casas terreras, casi idénticas, se alineaban a lo largo de la calle de León y Castillo, hasta el Campo de España; a la derecha y relación sur-norte, existía la pequeña playa que llevaba el nombre del barrio: el de Lugo. Seguían luego junto al litoral, unas casas de más porte ubicada frente al Paseo Madrid y a continuación, un terraplén formado por barro y arena que tenía unos dos metros de altura lindaba con una playa y piedras de color verdi-negro.  Hacia la mitad se alzaba una casa de madera de color verde. Frente a ella y al otro lado de la calle rodeada de casuarinas, se erigía la estatua de D. Fernando de León y Castillo, que, absurdamente se encuentra hoy en el Paseo de Chil. A bastantes metros por detrás del monumento, se halla el Hotel Santa Catalina, edificio de madera, también de color verdoso, ubicado en medio de un parque y muy cerca de él dos canchas de tenis.

    ……… Más allá, bordeando el mar, el bello Castillo de Santa Catalina, demolido más tarde para que fuera construida la Base Naval.

    Manolo, giró hacia la izquierda y después de recorrer la calle Franchy y Roca, atravesó la carretera de Guanarteme, llegando a su destino. El viaje se efectuó sin contratiempos; solamente fue detenida la camioneta en la plaza de los Reyes por la Guardia Civil, sin ser detectada la presencia de Juan. En Guanarteme pidió asilo a una familia conocida, hasta que los peligros graves pasaron, tratando así de no ser una pesada carga para aquellos buenos amigos.

    Acabada la Guerra Civil sabiéndose inocente, pidió trabajo en la Fábrica de Pescados y Salazones de la firma “Lloret y Llinares” donde permaneció desde el año 1939 hasta 1947, figurando en nómina con su nombre y apellidos: Juan García Suárez.

    Cuando aún trabajaba en “Lloret y Llinares se promulgó un indulto a virtud de un decreto en el que eran perdonadas todas aquellas personas que no tuvieran sus manos manchadas de sangre. Nunca se supo explicar por qué no fue capaz de presentarse.

    Fui siempre un hombre muy desconfiado, seguía contando, quizá por la dureza con que me ha tratado la vida desde mi infancia y, con frecuencia, me lamentaba de que había sido un desgraciado que no conocía otra cosa que el trabajo.
Se dijo en aquel entonces y todavía se sostiene hoy, que Juan García Suárez, “El corredera”, perteneció al Partido Comunista. No existe un solo documento que avale esta aseveración. Únicamente se han encontrado informes suscritos por la Policía, la Guardia Civil y otros estamentos en lo que se dice fue miembro activo del Partido Comunista.

    De madrugada; la Escuadra cruzó la plaza de San Gregorio y se dirigió hacia el Cascajo de Santo Domingo, doblando por detrás de la Iglesia, una vez que llegó a la carretera del Valle. Hacia la mitad de la estrella calle gritó a la izquierda, deteniéndose en la portada de la casa de Juan García. un extraño callejón separaba la vivienda de los “Correderas” de las casas de los vecinos, que atemorizados comprendieron que habían vuelto. Unos segundos y se oyó la voz del jefe que decía a sus compañeros que se quedarán en la calle, que allí entraba el solo.

    …… La madre de Juan, temblando, se limitaba a contestar una y otra vez:
    -Si señó, lo que usted mande.
    -Espérate vieja que no hemos terminado. Voy a entrar en los cuartos p´a ver si ese cabrón está en algún sitio, dime dónde está.
    - ¡yo que sé de mi “jijo”! ¡ojalia lo pudiera ver!

    La Escuadra seguía su ronda nocturna en dirección al Parque.





II El Golpe Militar

    El General Francisco Franco ostentaba el cargo de Comandante Militar de Canarias. Era un militar que había ganado prestigio en la guerra de África. El Frente Popular, que no se fiaba de él, la alejó de la Península destinándolo a Canarias, que estaba a tres días de navegación de Cádiz, el puerto peninsular es más cercano.
    
    El General de Brigada, Amado Balmes Alonso, era entonces el Gobernador Militar de Las Palmas.

    El 12 de junio de 1936 es asesinado en Madrid y el teniente de la Guardia de Asalto, José Castillo y el 13 del mismo mes a las tres de la madrugada, es sacado de su domicilio el Jefe del Bloque Nacional y ex Ministro de  Primo de Rivera, José Calvo Sotelo, a quien matarían en respuesta a la muerte del teniente Castillo.

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Queremos agradecer profundamente a Alfonso Calzada Fiol por su valiosa contribución y por la claridad narrativa de su trabajo, que nos permite comprender mejor la complejidad humana tras el mito.


Continuará en próximas semanas.

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