UN LANSQUENETE EN TELDE


UN LANSQUENETE EN TELDE

    El artículo de Javier Campos Oramas nos sumerge en la fascinante historia de una de las joyas artísticas más valiosas de Gran Canaria: el Retablo Flamenco del siglo XVI, ubicado en la basílica de San Juan Bautista de Telde. Esta impresionante obra de roble báltico no solo narra los Gozos de María, desde la Anunciación hasta la Adoración de los Reyes, sino que también sirve como un testimonio vivo del esplendor comercial de la isla tras la conquista.




    La pieza llegó a Telde alrededor de 1515 como una generosa donación del hidalgo Cristóbal García del Castillo, un colonizador que amasó una gran fortuna gracias al cultivo de la caña de azúcar y la explotación de ingenios. En aquel entonces, el puerto de Amberes era el epicentro de un fructífero intercambio donde el azúcar y los vinos canarios se trocaban por obras de arte de una calidad excepcional. Aunque su autoría exacta sigue siendo motivo de debate entre los expertos, barajándose nombres como Juan Borman el Joven o Gerard Joris, las marcas de calidad en forma de manos descubiertas en su restauración de 1998 confirman su origen en los prestigiosos talleres de Amberes.




    Lo que hace al retablo de Telde una obra singular es su composición escenográfica. Con sesenta y una figuras dispuestas sobre un plano inclinado de 35 grados, el artista logró un efecto teatral que rompe con el estatismo medieval, permitiendo que algunos personajes miren directamente al fiel, dotando a las escenas de una vitalidad sorprendente. Además, Campos Oramas destaca un detalle que sugiere la personalización de la obra: la presencia de pequeñas figuras arrodilladas que parecen representar a la familia del donante, integradas en una estructura que originalmente se diseñó como un artículo de exportación "prefabricado".




    Hoy en día, este retablo se integra en un soberbio conjunto barroco del siglo XVIII que domina el altar mayor, rodeado por obras de maestros posteriores como Luján Pérez. Para el autor, este monumento es mucho más que una pieza religiosa; es un elegante resumen de la historia canaria que entrelaza la conquista, el éxito de la colonización a través del comercio atlántico y la posterior madurez creativa de una sociedad que supo valorar y proteger su patrimonio.

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    Mi más sincero agradecimiento a D. Javier Campos Oramas por su labor investigadora y a los editores de la revista por mantener viva la memoria cultural de Telde.

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