EL ENTORNO FAMILIAR DEL DR. GREGORIO CHIL NARANJO (segunda parte)
En esta ocasión damos luz a la segunda parte de las crónicas familiares del Dr. Gregorio Chil y Naranjo, según la investigación de Javier Campos Oramas para la revista Guía Histórico-Cultural de Telde.
Luces y sombras en la estirpe de los Chil: El regreso del hijo pródigo y el misterio de la esposa
Si la primera entrega de esta historia nos presentaba a una matriarca de hierro, esta segunda parte nos sumerge en la compleja relación entre los hermanos Chil Naranjo y los enigmas del corazón del doctor. El protagonista indiscutible es Juan Chil, el hermano menor, un hombre de espíritu inquieto que, tras abandonar el seminario para seguir su propio rumbo, se convirtió en un hábil hombre de negocios. Durante años, una brecha de "desobediencia" lo separó de su madre, Rosalía, quien llegó a excluirlo de sus propiedades principales en favor de Gregorio.
Sin embargo, la historia nos regala un final "evangélico". En su lecho de muerte, una Rosalía arrepentida pidió a Gregorio que, por amor y paz familiar, devolviera a su hermano lo que legítimamente le correspondía. El Dr. Chil, en un gesto de nobleza y astucia legal, no solo cumplió la voluntad materna, sino que orquestó una serie de renuncias y ventas simbólicas para asegurar que Juan recuperara su patrimonio y la paz volviera al hogar.
Pero la vida del doctor también tuvo sus enigmas románticos. Entra en escena su primera esposa, Alejandra Jaques de Mesa, una mujer de gran belleza y fortuna a quien en los círculos masónicos apodaban "la bella Lucrecia Borgia". Trece años mayor que Gregorio, Alejandra traía consigo un pasado de matrimonios anteriores con dos hermanos y una red de pleitos hereditarios que el propio doctor tuvo que navegar. Entre escrituras de cochinilla y pleitos por herencias en el norte de la isla, se dibuja un Dr. Chil que no solo fue un hombre de ciencia, sino un mediador constante en un entorno familiar tan vibrante como complicado.
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Mi más sincero agradecimiento a Javier Campos Oramas por su excelente labor de reconstrucción histórica y a los editores de la Guía Histórico-Cultural de Telde por seguir dando vida a estos relatos que definen nuestra identidad.
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